Los cristianos de a pie tenemos un Presidente al mejor estilo de Pedro, el apóstol de Jesús
(Por Ángeles Núñez)
Ser católico hoy -en el "imaginario social"- genera un rechazo profundo porque la institución eclesial ha desplegado una artillería con la voz y la escritura propia de los fariseos autoritarios e hipócritas de la época.
El pueblo uruguayo todo (frenteamplistas y de los otros) debe saber que, en todas las épocas, cristianos que intentamos vivir la fe en el compromiso y la coherencia de las primeras comunidades, hemos sufrido incomprensión, intolerancia, represión, exilio, cárcel y, también entre nuestro "colectivo" hay compañeros desaparecidos.
El compromiso profundamente hermanado con los excluidos de la sociedad, inserto en un paradigma emancipador, liberador, transformador de las más injustas desigualdades, tiene que ver con el Jesús amigo de los pescadores, de los pobres, de las prostitutas, de aquel que ofrece el perdón y la reconciliación sin revolver tanto el pasado de cada uno, porque "el que esté libre de pecado que tire la primera piedra".
En quien es capaz de perdonar, hay una primera conversión interior y es la de quererse a sí mismo y de perdonarse aquello que nos incomoda en el corazón. Es entonces en esa grandeza y madurez, de quien ha reflexionado sobre sí, su praxis, su historia personal, que estamos en condiciones de hacer nuestra propia autocrítica, para repensarnos y generar nuevas posturas éticas en nuestro devenir.
Algunos pensadores y científicos del pensamiento complejo, en su aporte colectivo hablan que los derechos humanos se nutren también de un nuevo modo de componer al hombre en sus estructuras integrales, por tanto hablan del "derecho a equivocarse" y del "derecho a cambiar de opinión".
Pero en este caso, quisiera pensar en Jesús y sus nueve bienaventuranzas, y entonces afirmo lo que desde hace mucho tiempo reflexiono, ¡cómo se parece Pepe Mujica a Pedro, el apóstol, primer Papa de la Iglesia! Hombre sencillo, pobre, con un lenguaje llano y popular, que hizo macanas, fue preso, torturado, metido en un pozo, pero todo porque luchó por la justicia también en el error (¿quién no se equivoca?); capaz de llorar cuando se reconoce en el error (Pedro cuando niega a Jesús), pero con ganas de amar y de luchar por los pobres, por los que lloran, por los humildes, por los mansos, por los que "miran desde afuera" como bailan los ricos en el club de la abundancia.
He tenido muchas oportunidades en la vida que otros no han tenido, pero quiero que los pobres de mi país las alcancen. He sufrido injusticia y sufrí en carne propia lo que es el miedo, la lucha, la huida, el destierro...
No tengo rencor y vengo de familia cristiana "acomodada", educada en colegios cristianos, del mismo modo eduqué a mis hijos en el colegio de Perico, y me siento orgullosa de algunos jesuítas comprometidos de la década del '70: Roberto Viola, Romi Lezama, Perico Pérez Aguirre, Yolo Mosca y otros, así como de los queridos franciscanos que han aportado ternura y vigor a ese compromiso con el evangelio que tanto nos supo indicar el camino.
Por tanto Pepe te digo: ¡cómo te pareces a Pedro! ¡Qué testimonio ejemplar de autocrítica, cambio de rumbo, qué capacidad para romper estructuras, para abrazar la diversidad, para contener y comprender también a los de la vereda de enfrente!
Compañero no olvides que tu barra está llena de cristianos radicales, portadores de esperanza, de creatividad y de libertaria espiritualidad.
¡¡¡¡VAMO' ARRIBA COMPAÑERO PRESIDENTE!!!!
Montevideo, 30 de noviembre, 2009